domingo, 10 de junio de 2012

Sin vida no hay camino, sin camino no hay salida

Muerte y traición


Dulce recorrido el que hacía por mi muñeca,
como si fuera algo de valor extremado,
quitándome la vida, dejándome seca,
haciéndome más daño del que jamás había esperado.

Pero me gustaba, me ayudaba a estar bien,
esos escalofríos rozando mi piel,
me ayudaban a serme fiel
y en mí poder creer...

Pero por mucho que quiera seguir,
el tiempo se detiene aquí,
llegué a un punto del que no se puede salir
y tú ya no podías venir a por mí.

Sabes que fue tu culpa,
preo tan tranquilo estás;
sabes que no te pediré una disculpa,
pero los remordimientos te perseguirán.
No te dejarán nunca descansar,
de mí siempre te acordarás
y cuando vengas al más allá,
sólo no te descubrirás.
A tu lado me hallarás,
para recordarte el dolor que me hiciste pasar.
Tu memoria siempre me recordará
Jamás de tu mente me podrás sacar.

Y aunque sólo sea un recuerdo,
seré un recuerdo vivo,
porque a pesar de que haya muerto,
seguiré estando contigo.

Atormentaré tus noches y tus horas,
no dejaré que para ti se haga de día.
Recordarás aquellas palabras que parecía tontas
y sabrás que tu propio corazón mentía...

Pero ahora, en este mismo instante,
en el momento que vengo a visitarte,
sé que me ves como distante,
sé que me ves demasiado agobiante.

Pero es tu tortura, fue tu decisión.
Me quité la vida en un momento de dolor
y tú tendrás que pagar por tu traición.

Así que ahora, en el momento en el que las almas
de venganza deseosas,
salen a buscar su recompensa,
yo, olvidada y temerosa,
del pánico presa,
me uno a todas aquellas almas olvidadas...

Ellas me guían hacia ti,
me guían hasta nuestro fin.
Y cuanto más se acerca el final,
más segura estoy de sólo acaba de empezar.

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