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viernes, 15 de septiembre de 2017

El peso de la realidad


Y fue buscando ese lugar, 
cuando perdí mi rumbo. 
Me alejé del camino marcado 
y fui a la deriva, dando tumbos.

Acabé en un espeso bosque, 
noche oscura y misteriosa, 
a lo lejos vislumbraba 
la silueta de una rosa.

Sus espinas relucían, 
dentro de su coraza de cristal, 
avisando, advirtiendo, 
que nadie se podía acercar.

Sus pétalos eran suaves, 
dulce olor al respirar, 
mas sus espinas imponían,
con ella no se podía jugar.

La rosa se escondía 
en el más bello rosal, 
rodeada de tinieblas, 
miedos y lágrimas.

"¿Qué te pasa, bella rosa,
 por qué no te dejas tocar? 
¿Quién te hizo tanto daño, 
por quién no paras de llorar?"

En la penumbra de la noche, 
la rosa se hizo escuchar.

"Quien aquí me encerró no fue otro, que esa, tu sociedad. 
Cuando te preguntes por qué la belleza se debe ocultar, 
entre espinas de tristeza, lágrimas y soledad, 
recuerda que no fue una persona quien la mató, 
sino el reflejo de muchas, críticas a traición. 

Cuando mires a tu alrededor, 
no observes el mundo que tus ojos ven, 
cuando pienses en culpables, no señales, mírales.
Jaulas de cristal, sonrisas falsas te regalarán, 
daño te causarán, si tu coraza no sabes alzar."

La triste rosa calló, 
y el peso de la realidad apareció. 

La culpa no es de quien lucha por sobrevivir, 
sino de quien la obligó a ocultarse, a mentir, 
a vivir en un jardín de dolor, 
protegiendo su ser y su corazón.


jueves, 24 de agosto de 2017

Looking for an EXIT


Click.


En el espeso silencio que inundaba la habitación, aquel pequeño sonido pareció un grito. Un grito de liberación que durante las próximas horas dejaría volar su mente hacia aquellos recuerdos que, a día de hoy, parecían tan lejanos. 

La música empezó a sonar en sus cascos, retumbando en su cabeza. Aquella canción le había acompañado durante años, durante todos aquellos momentos que le llevaron a escribir sus penas, tristezas y las pocas alegrías que tenía en un simple blog.

Tantos años habían pasado que ya ni recordaba sus propios sentimientos. Su instinto había creado una coraza protectora alrededor de su corazón, de todo su ser.

Pero llegó el día. Sabía que tenía que llegar...

Abrió su viejo blog y empezó a leer, a ver qué le había pasado a esa chica que parecía triste, sumida en una dolorosa desesperación.

Esa chica... Esa niña... ¿De verdad había sido ella quién había sentido y sufrido cada letra escrita?

Poco a poco la canción le devolvió todos aquellos recuerdos, todo el dolor, todos los sentimientos que tenía encerrados en un baúl al fondo de su memoria. Recuerdos que no quería rememorar, por si el dolor seguía latente en ellos.

Pero quiso recordar, fue tan tonta que quiso reconciliarse con aquella niña que en su momento había sido.

Y siguió leyendo. Quería descubrir cómo podía perdonarse a sí misma.

Aquella triste chica se había convertido en una mujer dura, sin sentimientos, a la cual le costaba expresar su cariño y todo el amor que tenía dentro.

Esa mujer, a día de hoy, buscaba encontrarse a sí misma. Y perdonarse.

No había nada que deseara más que encontrar la salida, aquella salida que, a través de sus palabras, siempre había estado buscando.

El dolor ya había consumido demasiados años de su vida. Pero eso no volvería a ser así.

Hoy sería el día del cambio, el día en el que volvería a dejar salir todas las emociones que sentía. A pesar de que el dolor volviera, por mucho miedo que le tuviera, sabía que tenía que hacerle frente, demostrar toda la fortaleza que había conseguido con el paso de los años.

Ella podía con todo. Pero tenía que demostrárselo a sí misma.

Continuó la lectura de aquellas palabras que sus dedos habían tecleado tantos años atrás. De esas frases, versos, estrofas en las cuales había puesto su corazón y su alma.

Respiró. Suspiró. 

Se sentó una vez más frente a la pantalla de su ordenador.

En el silencio de la habitación, se oyó el sonido de su ratón pulsando el botón que haría que la música sonara en sus cascos y, una vez más, dejó que sus dedos soñaran, suspiraran y vivieran las palabras que escribían; volvió a plasmar sus más oscuros y profundos pensamientos.

Se sintió como en casa mientras aquella canción que tantas lágrimas había hecho caer de sus ojos sonaba. Se sintió identificada.

Había dado el primer paso para encontrar su salida.

Y esta vez estaba segura: la encontraría.
 

lunes, 24 de marzo de 2014

SIN MIEDO A NADA ~


"Me muero por suplicarte que no te vayas mi vida
Me muero por escucharte decir las cosas que nunca digas
Mas me callo y te marchas, mantengo la esperanza
De ser capaz algún día
De no esconder las heridas que me duelen al pensar
Que te voy queriendo cada día un poco más.
¿Cuánto tiempo vamos a esperar?"


 No me voy a dar por vencida.

TÚ ERES MÍO

Sí, en MAYÚSCULAS, negrita, cursiva y subrayado. ¿Se ve lo suficientemente bien?

Puede que ahora no sea nuestro momento... Sé que no lo es. Tenemos demasiado y no lo queremos perder. A nuestra manera nos queremos, estamos ahí el uno para el otro y, de momento, eso es lo que tenemos que vivir y disfrutar. Tenemos que vivir nuestras vida para poder estar juntos.

Ahora lo veo todo claro. Tenemos miedo, no tenemos experiencia. Necesitamos alejarnos, distanciarnos, para darnos cuenta de que lo nuestro es eterno, es pura necesidad, es una amistad verdadera, preocupación, cariño, ternura, amor, dolor, miedo estrés... Es tantas cosas a la vez que somos incapaces de abarcarlo.

Pero tenemos que aprender a vivir con ello. Yo sé que cada día que pasa, te quiero un poquito más. Por cualquier tontería, me da igual, simplemente sé que estamos destinados. Quizá seamos nuestra propia perdición... Pero ¿y si somos lo que necesitamos para respirar y seguir adelante? Hasta ahora nunca nos hemos distanciado, nunca  hemos discutido, nunca nos hemos peleado... El miedo es un factor clave en nuestra "amistad".

Pero ¿por qué hay miedo? Si lo nuestro sólo fuera una amistad normal, no habría miedo, debido a que la gente discute a diario. Si fuéramos realmente como hermanos, tampoco habría miedo, porque los hermanos jamás se separan... Pero ¿y si entra otro factor? El factor amor. ¿Y si lo mezclamos con "mejores amigos" y "hermanos"? En ese caso tenemos en nuestras manos una bomba que nadie sabe cuándo explotará. Porque es la única explicación razonable, el amor y el miedo juntos... Interfieren, nos echan para atrás porque nos aterra pensar en separarnos. No por amistad, no por considerarnos hermanos. No.

Hay algo mucho más fuerte que todo eso entre nosotros. Y lo veo en tus ojos. Lo veo en tu forma de comportarte... Lo veo cuando te alejas de mí, mi mejor amigo, mi hermano, pero tan distante... Sé que te da miedo hablar de las palabras prohibidas ("amor", "te quiero", "me gustas"...) y también temes hablar de mí, de mis problemas, de mis miedos. Te cierras en banda y ni te das cuenta. Es tan tierno que tengas miedo de acercarme a mí, que tengas miedo de sentir aquello que ya sientes... Porque me quieres y no sólo porque los demás lo digan. Yo, dentro de mí, lo sé.


"Me muero por abrazarte y que me abraces tan fuerte
Me muero por divertirte y que me beses cuando despierte
Acomodado en tu pecho, hasta que el sol aparezca
Me voy perdiendo en tu aroma
Me voy perdiendo en tus labios que se acercan
Susurrando palabras que llegan a este pobre corazón
Voy sintiendo el fuego en mi interior"


Cielo, necesitamos que la vida nos enseñe, nos enseñe cómo quitarnos el miedo... Cómo ser nosotros y darnos cuenta de lo que nuestros ojos gritan y nuestros corazones lloran... Porque sé que cuando estamos tú y yo juntos, el resto del mundo se olvida. Sé que cuando me miras, se te pasa el tiempo volando. Y aunque tengas otras cosas en mente, es imposible que dejes de fijarte en mí. A veces me evitas, a veces te acercas de más... Me tratas distinto que a los demás. Y todo el mundo lo ve. Nos miran cuando estamos juntos y quizá piensan "Vaya par de enamorados más tontos, se les ve muy bien juntos, ambos centrados el uno en el otro, pero sin darse cuenta de lo que hay entre ellos"...

Porque nuestros amigos nos miran y hablan. Al menos eso creo yo, porque ya ni siquiera quiero preguntar. Yo lo que ahora busco es olvidar, enterrar mi amor por ti... Y dejarlo salir cuando sea nuestro momento.



"Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas
Abrir todas tus puertas
Y vencer esas tormentas que nos quieran abatir.
Centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba
Besarnos hasta desgastarnos nuestros labios
Y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla, crear, soñar
Dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir"


 ¿Entiendes ahora lo que nos estamos perdiendo?

Algún día lo verás. Cuando hayamos reunido la experiencia suficiente como para saber qué hay entre nosotros. Sé que siempre serás mi primer amor, aunque espero que no seas el único si al final tengo que aprender a vivir sin ti. Sería muy duro estar sin aquella persona que te da el aire, la vida, el sentido... 

Y lo peor es que me costará acostumbrarme si me tengo que conformar con nuestra amistad. Tendré que olvidar ese fuego que despiertas en mi interior, esos ojos que miran más allá de mí yo exterior hasta ver mi yo más secreto... Echaré de menos tantas cosas de ti. Tus tonterías, tu risa, tu forma de correr, nuestras "peleas"...

Dios, me aferraré a ellas todo lo que pueda y más. En los momentos en los que nos peleamos con las guantillas (guantes de kárate usados en nuestro caso para poder pegar sin hacer daño, aunque los golpes me los llevo igualmente), en esos momentos sólo estamos tú y yo. Ambos concentrados en el otro... Controlamos nuestros movimientos, nuestros ojos, cada paso, olvidamos a la gente que pasa a nuestro alrededor, a aquellos amigos que nos miran... 


Y media hora de pelea se nos pasa en un suspiro. Con mis típicas tonterías y tus golpes certeros sin afán de hacer daño. Aunque he de decir que el que me diste sin querer en el ojo, aún con guantillas, dolió bastante... Pero me dio igual, yo seguía ahí peleando. Necesitaba quitarme el estrés de encima y desquitarme. Te di un buen golpe en la barbilla. Si no tuvieras esos reflejos y no fueras un experto en kárate y si no me dejaras medio ganar... Aunque esa no te la esperabas, ni esa ni otras cuantas, lo que me hace estar orgullosa de mí misma, aunque te desesperes conmigo y a la vez te metas conmigo porque dices que no llego a pegarte... Ya verás con un poco más de práctica quién necesita ponerse las guantillas para no hacer daño...


"Me muero por explicarte lo que pasa por mi mente
Me muero por intrigarte, y seguir siendo capaz de sorprenderte
Sentir cada día ese flechazo al verte.
¿Que mas dará lo que digan? ¿Qué mas dará lo que piensen?
Si estoy loca es cosa mía, y ahora vuelvo a mirar
El mundo a mi favor, vuelvo a ver brillar la luz del sol".


Así que, mi amor, mi todo, mi vida... Aquí seguiré, sufriendo y disfrutando nuestra amistad, atesorando tardes como las de hoy, momentos como los de hoy, cuando tus ojos y los míos se encontraban... Y, aunque no prometo esperarte, prometo quererte durante el resto de mis días. Aunque sea otro quien me bese, aunque sea otro al que ame. Tú siempre tendrás un huequecito en mi corazón, te lo mereces. 

Aunque te alejes, siempre te llevaré conmigo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Ser feliz duele

La felicidad está hecha de momentos tristes...



Hay momentos alegres, divertidos, locos, felices... Pero todos ellos no pueden exitir sin las malas experiencias, sin los malos momentos, sin esa tristeza que nos ayuda a valorar muchísimo más todo aquello que tenemos, por lo que luchamos y que nos hace seguir adelante. Por eso la felicidad está hecha de momentos tristes, porque es esa mismatristeza la que nos hace querer disfrutar más los buenos momentos.




Por todo eso cada momento es especial y hay que saber vivirlo, exprimirlo al máximo y aprender de él. Pero sobre todo, tenemos que disfrutarlo y guardarlo como un gran recuerdo que sabemos que jamás olvidaremos...

Y por último, dado que hoy no estoy de humor y lo siento mucho pero no puedo pensar en nada más que escribir cuando estoy así, quiero compartir algo con vostros que espero que comprendais y entendáis. No es mucho, es una simple frase, un simple carte de desmotivaciones.es y bueno, sólo decir que espero que sepáis ver más allá de las palabras, de esas letras sin sentido que forman un frase que reduce mi vida a nada, diciendo todo...

domingo, 13 de mayo de 2012

Una pequeña tontería de hoy

All we need is be together

Bueno, aquí os dejo parte de una canción que estoy escribiendo. Espero que os guste =)

We felt  love
We didn't think it was false
We tried to resist,
to did not desist,
to keep our love safe,
but the feelings strafe it
and now we are afraid of it ohhh

And now also,
we're gone on the wrong road
and then, and all
it's going worse
before we stop
i want you to think
If unless we drop
you will gonna be here.

sábado, 12 de mayo de 2012

Nobody said that live was easy...

 Pensamientos dormidos


Nacer, crecer, soñar, perder, vivir, morir . . .

Todos nosotros tenemos todo lo dicho anteriormente o si no, lo tendremos algún día... Es sencillo, la vida empieza cuando nacemos, ese momento, el más importante de nuestras vidas, y que por desgracia, o incluso a veces por suerte, nunca llegamos a recordar; depués de ese mágico momento, la vida consiste en saber vivirla, en poder crecer, en tener libertad para soñar, para tener esperanzas, para nunca perder las ilusiones que desde nuestra más tierna infancia nos acompañan, para no perder aquello que amamos, queremos o que simplemente apreciamos. Y es todo eso y mucho más lo que nos da la vida, pero no quiere decir que nos indique cómo vivirla, o que comparta con nosotros el verdadero sentido de la misma... Por eso todos tenemos algún día que morir, para poder apreciar todo lo que era la vida, todo aquello que nos fue concedido, aunque por un corto espacio de tiempo. Deberíamos morir por dejar a las futuras generaciones vivir sus propias vidas, con sus errores, con sus aciertos, con sus temores, con sus miedos... No podemos permanecer para siempre en un mundo que no nos necesita, podemos dejar una huella, cierto, a veces más perceptibles que otras, a veces más valoradas las malas y las que dañaron, que las que hicieron mejorar el pasado para conseguir un mejor futuro...

viernes, 4 de mayo de 2012

Desempolvando mi vida... Desempolvando mi guitarra

Cuarta parte



No quiero escribir un final a mi historia. Sé que todavía no ha acabado y que me queda mucho, muchísimo por vivir. Pero al igual que sé que las cosas buenas vendrán, también sé que las heridas que el pasado me causó no se irán. Siempre estarán ahí, recordándome que sólo puedo confiar en mí misma y que a pesar de lo que los demás digan, por mucho que me quieran, sé que mi vida la tengo que vivir yo sola…
Es duro pensar que estás sola, que por mucho que intentes contar con los demás, tarde o temprano te fallarán. Pero nadie es perfecto y eso es una lección que yo aprendí cuando aún debía seguir jugando con muñecas, inventándome mundos en los que todo era perfecto y en el que las amigas eran amigas de verdad. Pero para mí, eso no está bien. De pequeños nos enseñan una visión idealizada del mundo, en la que toda la gente puede hacer lo que quiera sólo con desearlo y en la que conseguir cualquier cosa que imagines no sólo es posible, si no que es algo seguro.
Pero la realidad es muy distinta. Demasiado distinta. Gente muriendo por conseguir un simple sueño, personas dando sus vidas por conseguir una mísera participación en un mundo de locos en el cual, poco importamos aquellos que queremos solucionar las cosas. Sólo importan los que prometen sin cumplir, interesa más el dinero, la posición social, la raza, que el amor, la paz, la solidaridad, el ayudar a quien de verdad lo necesita…
Con el paso del tiempo, los valores que importaban en esta vida han ido cambiando, confundiéndose con otros que nos han hecho volvernos como ahora somos, seres sin capacidad de raciocinio, controlados por una sociedad que nos quita el dinero, la vida, la salud, la ilusión…
Somos meras marionetas de los poderosos. No somos nada porque no podemos hacer absolutamente nada. Todos los intentos de la humanidad por mejorar se ven interrumpidos por la ineptitud, la pobreza, el hambre, las enfermedades, por todo aquello que de una forma u otra no tiene cura o no puede sobrellevarse. Pero el esfuerzo de unos pocos, aunque importante, es inocuo, no sirve de mucho si por cada buena acción que hagamos, hay otras mil malas cometiéndose en ese mismo instante.
Por lo que debemos ser fuertes por nosotros mismos, no debemos rendir cuentas a nadie más, porque al final de nuestras vidas, somos nosotros nuestros únicos jueces y verdugos. Juzgamos nuestros propios actos y morimos poco a poco al darnos cuenta de lo que hicimos… Pero eso ya no tiene solución, todo aquello que creíamos que nos hacía fuertes y poderosos, solo alimentaban la furia de ese ser que nos espera al final del camino, nuestra propia conciencia…
***
Pero en ese instante, cuando yo pude volver a coger mi guitarra, me olvidé de todos esos pensamientos que nublaban mi cabeza, solo pensaba en mí misma, en lo feliz que estaba en ese momento. Y que si la vida era complicada, lo aceptaría con una sonrisa en mi cara y seguiría luchando por todo aquello que amaba sin dejar que nada me intimidara y me hiciera abandonar mi camino hacia la tierra de los sueños cumplidos…

Fin

miércoles, 2 de mayo de 2012

Esperanzas, ilusiones y nuevas sensaciones

Un nuevo comienzo...


Los sueños y las ilusiones nacen juntos y juntos pueden formar un nuevo futuro, nuevas perspectivas y nuevos proyectos. Pero todo necesita un pequeño empujón, que a veces puede hacer que nos caigamos al suelo y nos dañemos, pero debemos levantarnos y seguir adelante para conseguirlo. Y aunque después sea muy difícil, merecerá la pena si es lo que nosotros queremos.

Por eso debemos seguir viviendo a pesar de los malos momentos. ¡Debemos seguir sonriendo! Igual que nadie se merece nuestro sufrimiento, nadie, y menos aquellos que nos lo han hecho pasar mal, se merecen la satisfacción de ver que hemos caído... Por todo ello debemos de estar felices, aunque no nos creamos capaces, por muy difícil o complicado que lo veamos...
Siempre será mejor el placer que produce una sonrisa al dolor que da una derrota...

Y lo que más nos ayuda con todo son nuestros sueños, también llamados esperanzas o ilusiones... Son los que nos ayudan a mantenernos firmes y a seguir nuestro camino, porque por muy duro que sea, nos hace imaginar que lo que hay al final, la recompensa tan esperada, merece la pena. Los sueños pueden ser sólo sueños y no llegar a cumplirse jamás o pueden convertirse en la realidad, que aunque a veces parezca dura y fuera de lugar, en ella siempre habrá un huquecito para todos esos momentos de felicidad que no sólo debemos vivir, sino de los que debemos aprender para que cuando estemos en la oscuridad, podamos recordad cómo devolver la viveza a nuestras vidas.



Y nunca, nunca jamás debemos rendirnos. Por muy mal que hagamos las cosas, por mucho daño que nos hagan o por muy difíciles que veamos las cosas, jamás debemos dar nada por perdido. Podemos intentarlo una y otra vez y no salirnos hasta que haya pasado un montón de tiempo o puede que después del cuarto o el quinto intento nos salga; incluso puede que a la primera. Pero eso no lo sabremos si no lo intentamos. Y es mejor fallar sabiendo que por lo menos quisiste conseguirlo, buscaste los medios, probaste y no lo conseguiste, a quedarte con la duda de qué habría pasado si lo hubieras intentado...


Y aunque por desgracia nada es para siempre, tendrás el recuerdo, algunos mejores que otros, pero todos igual de bellos e indispensables en tu vida. Sin ellos no serías quien eres ni podrías ser quien serás en un futuro no muy lejano. Por eso hay que disfrutar del momento, de cada sentimientos, de todas las nuevas sensaciones, porque podrían ser la última vez que las vivieras... Por eso mejor guardar un "para siempre" y sustituirlo por un "ahora". Porque tenemos que vivir en el presente, ¡en este mismo instante! No podemos dejarnos guiar por sentimientos dañinos del pasado o falsas ilusiones de futuro, no. Tenemos que vivir nuestra vida según nos dicta cada momento de ella, sin miedo, con firmeza y seguridad.



Así que por último os dejo esta maravillosa frase que resume toda esta entrada. Una frase que nos anima a seguir adelante a pesar de las vicisitudes que se interpongan en nuestro camino. Debemos vivir y dejar vivir por un mejor futuro mientras vivimos el presente que nosotros mismos hemos elegido con nuestras dudas, miedos y decisiones del pasado.

¡¡ Wake up and live !!

sábado, 28 de abril de 2012

Desempolvando mi vida... Desempolvando mi guitarra

Tercera parte



Los años fueron pasando, las heridas se fueron cerrando, pero una vez que se cerraron, lo hicieron en falso. En cuanto algo de dolor venía a mí, esas heridas se abrían, de ellas volvían a brotar todos esos fantasmas, todos mis antiguos miedos, la soledad e incluso el odio… Mi ser era un volcán que podía explotar a la mínima señal de tristeza y dolor. Por eso me cerré a los demás, por eso no dejé que nadie conociera del todo a la persona que yo era.
Lo peor de esa época fue que me hice una adicta al ordenador, a Internet. No influyó mucho en mis calificaciones, pero sí me hizo olvidarme de mi mundo. Sólo pensaba en cuándo me podría volver a conectar para poder hablar con esas personas que no me conocían, porque al no saber nada de mí, no me podrían juzgar, no podrían saber qué era lo que me pasaba ni por qué me refugiaba en un mundo falso, de engaños y mentiras. Ahora reconozco que fue una tontería, algo irracional que me pudo haber hecho perder lo que más quiero en esta vida: a mi familia y a mis verdaderos amigos.
Al igual que desde unos años atrás me llevaba arrepintiendo de haber dejado de tocar, ahora me arrepentía de haberme enganchado a las redes sociales y demás páginas de las que no saqué nada bueno. Me arrepentía de haber dejado mi verdadera vida de lado. E igual que sabía que en un futuro no muy lejano volvería a coger la guitarra y volvería a sentir todas esas sensaciones olvidadas, también sabía que no me volvería a enganchar a algo tan tonto e impersonal como un ordenador, pero a esa edad, con sólo quince años, mi mente no era capaz de encontrar otra escapatoria, no era capaz de buscar alguna otra solución que bloqueara el dolor que habitaba en mí desde mi infancia. Mientras que yo recapacitaba sobre esto y cuando aún no tenía las cosas claras, mis padres trataron de ayudarme, pero sin resultados aparentes.
-Es como una droga, aunque no te des cuenta tiene los mismos efectos –me decía sabiamente mi madre-. No te está haciendo ningún bien, ¿no has visto que no puedes pasar un rato sin conectarte a esas odiosas y horribles páginas que sólo consiguen que dejes de lado los estudios?
-Tu madre tiene razón –la secundaba mi padre-. O haces algo pronto, o  en vez de la solución de tu madre de tener sólo una hora al día, directamente te quitaré Internet.
-Pero… Es que… -las palabras no me salían  en ese momento, siendo más tonta de lo que lo he sido nunca, me eché a llorar y me puse a decir que lo que decían era mentira-. No estoy enganchada, es sólo que…
-¡¿Por eso lloras cuando decimos de quitártelo?! –chillaba mi madre sin darme opción a explicarme.
Lo malo es que mis padres tenían razón y yo no supe darme cuenta hasta este momento, no supe ver que aquello que yo creía que era una escapatoria del mundo, una salida sin dolor, era lo que poco a poco me mataba. Y eso sólo conseguía empeorar las cosas, me hacía sentirme mal, sin fuerzas para seguir adelante. Pero tomé una decisión. Decidí centrarme en los estudios para que por lo menos si ahora las cosas no iban bien, en un futuro tendría una pequeña posibilidad de mejorar mi situación y de olvidar todo esto.
Quien más me ayudó en este momento, aparte de Lorena, a quien siempre tenía a mi lado, fue un nuevo amigo. Acababa de llegar al instituto y también sabía tocar la guitarra.
-Jack, me bloqueo al tocar, cuando cojo la guitarra… No sé, me da miedo, no siento lo mismo que antes pero quiero volver a tocar como antaño.
-Mira, Ester, teniendo una guitarra y experiencia, cógela y a darle caña. Es tan sencillo como eso, no tienes que ponerte nerviosa ni pensar que ya no te acordarás y que no te saldrá bien. Y una vez que empieces, lo demás es ponerse a perfeccionarlo hasta que te salgan callos en los dedos –añadía esto último con una suave risa.
Yo sabía que tenía razón, no podría ser tan complicado y supe que lo intentaría, supe que por lo menos, no lo dejaría ahora. Volvería a intentarlo, solo para descubrir si todavía recordaba aquellas melodías que me hacían soñar, aquellos acordes que mis manos sin ninguna orden de mi parte ejecutaban y que creaban algo perfecto, sino para los demás, para mí sí lo era.
Por eso decidí sacar la guitarra del armario, decidí que ya era hora de volver a cogerla, decidí que pasara lo que pasara, nunca más dejaría de tocar si cuando la volviera a coger, esta no me rechazaba por haberla tenido tanto tiempo olvidada.
Y la volví a tocar, volví a recordar cómo me sentía al tener a mi guitarra como confesora. Era una sensación única, maravillosa, increíble. Pero supe que a pesar de todo, no volvería aquella chica que empezó un sueño que poco a poco se convertía en realidad. Primero, porque ese sueño se había llenado de malos recuerdos. Segundo, porque con el paso del tiempo yo misma había cambiado, las heridas interiores sin cerrar que habían dejado en mí todos estos sucesos no me dejarían volver a ser la chica que cogía ilusionada su guitarra y la tocaba con la ilusión de dar grandes conciertos, volverse famosa…
Todo se volvió más complicado, sí. Pero también yo me volví más madura e inteligente y supe que nunca más me dejaría hacer daño. Y aunque suene imposible, difícil o increíble, es la verdad, nunca más me dejaré dañar. Guardaré mis esperanzas, sueños e ilusiones en un baúl del que nadie sepa su paradero. Y yo misma guardaré a esa chica risueña, la encerraré en una celda hasta que, como esa chiquilla soñaba de pequeña, su príncipe la encuentre y la ayude a superar todo lo vivido…

jueves, 26 de abril de 2012

Lo que no te mata, te hace más fuerte

Odiar y amar, todo es empezar


Hace tiempo que no subo otra parte de mi historia, pero la verdad es que no me apetece copiar y pegar algo que sentía hace tiempo, prefiero seguir con entradas como las dos últimas... Puede que no os guste tanto, o que os guste más; el caso es que lo necesito. Y si lo necesito, lo hago. Así de simple.

Por lo que hoy, haré lo mismo que la otra vez, sólo que con distintos sentimientos y sensaciones... La verdad es que es algo que se me da bien, expresar con palabras todo aquello que siento, veo o no tengo al alcance de mi mano... Diría que siempre es bueno. Pero estaría mintiendo. Por lo que sólo comentaré que es a veces aceptable dentro de lo que cabe... Aunque lo peor de todo, es la envidia que te hace sentir hacia los demás, hacia aquellos "sin sentimientos ni corazón". Eso va por todos aquellos que sienten, pero no padecen; que padecen, pero que no sienten...


Yo, por desgracia, soy de las que siente y padece, todo me afecta, siempre me involucro en todo demasiado, por lo que siempre todo me hace más daño de lo normal. Otra de mis cualidades es la de pensar... Diréis: "¡Qué tontería! Si todos nosotros pensamos". Y sí, estáis en lo cierto, todos nosotros pensamos, pero algunos más que otros. Yo siempre le doy millones de vueltas a las cosas, les busco otros significados... Y lo malo es que la mayoría de veces no veo la realidad, veo lo que quiero ver. Por eso sufro más, pero la verdad es que me sirve para ayudar a la gente, aunque luego yo salga perjudicada, me conformo con que lo demás estén bien...


Lo malo de los demás, es que suelen hacer promesa falsas. Prometen el cielo, la luna... Todo aquello que no está al alcance de nuestras manos, pero que en esos momentos nos creemos sin dudarlo...  Y claro, luego, cuando rompen esas promesas y nos quedamos vacíos, sin nada ni nadie en lo que creer, es cuando el dolor viene a hacernos compañía, nos echa un brazo por los hombros, bien sujetos, y nos dice: "Amigo mío, no puedes decir que no te lo advirtieron. Sabías de sobra lo que pasaría al final".


Y no nos olvidemos de la soledad... Porque no es, ni mucho menos, lo que la gente se espera o se cree. Todo el mundo piensa que la soledad consiste en estar solo, que nadie sea tu amigo, que no te hablen... Pero no, la soledad es muy distinto a eso... La soledad es el sentimiento de que los demás no te comprenden, de que por mucha gente que diga que te comprende, que está a tu lado, nada de eso es verdad, porque eres tu mismo quien tiene que hacer las cosas y al final los demás siempre te fallarán, por mucho que digan ser tus mejores amigos, en realidad todo es una bonita mentira que termina con un para siempre y lo remata con un nunca...


 Me gustaría poder escribir mucho más, de hecho tenía preparado muchísimo más, pero mi mente de vaga y tonta siente que no es momento para ponerlo, que no tiene ganas y que lo mejor sería irse a descansar, por lo que mañana continuaré con todo esto, porque aún me queda muchísimo por poner, y no todo malo.

Así que muy buenas noches a todos. Soñar con que sois fuertes, que nadie os dañará y que en un futuro todos vuestro sueños se cumplirán. Y os dejo una canción que me encanta y que muestra justo lo que yo quiero demostrar.

What doesn't kill you, make you stronger

miércoles, 25 de abril de 2012

El principio del fin...

Recuerdos, ilusiones, sueños y temores...

Hola, bloggeros, siento no haber podido escribir ayer, pero he tenido unos días un poco complicados y extraños... El caso es que por nada del mundo dejaré que eso me afecte, por lo que hoy, en vez de seguir con los capítulos de mi historia, podré palabras sin sentido convertidas en poemas, escritas con tanto sentimiento que me abruma, pero sé que es lo que tengo que hacer.

Así que, una vez hecha esta pequeña introducción, procedamos a poner esas palabras sin sentido que marcarán un final y un principio en mi vida...

El primer sentimiento de todos es el dolor, ese fiel amigo que todas las noches duerme a nuestro lado, que cada día nos persigue a todas partes sin descanso... A él le debemos todas esas noches sin dormir, pensando... O mejor dicho sintiendo... No, no es nada de eso, el dolor ni se piensa ni se siente, sólo se nota como un insecto molesto en una calurosa noche de verano...

El dolor nos hace sufrir, el sufrimiento nos anima a vivir

Lo cual ahora nos lleva a lo que sí hace daño de verdad y que va después del dolor: el sufrimiento. Algo que nadie quiere experimentar, pero que por desgracia  pasa bastante amenudo... Y no me extenderé mucho en esto, porque aquellos que lo sienten, saben a qué me refiero... Es algo la verdad que nunca más quisiera volver a vivir, pero la vida es así y el dolor y el sufrimiento sólo te hacen más fuerte...

Por muchas lágrimas que derrames, nada cambiará

La verdad, algo que podría hacer que dejara de sentirme así, sería alguna poción mágica contra todo mal, contra todos aquellos que me quieren dañar... Pero sé que olvidar las cosas o dejar de sentirlas no ayuda, tenemos que vivirlas y aprender de ellas, aprender tanto lo bueno como lo malo, para así poder ser más fuertes y en un futuro evitar todo aquello que nos quiera dañar, o por lo menos saber cómo sobrellevar el sufrimiento...
Nada te hará olvidar el dolor

Ahora hablaría de un tema que es algo que puede producir lo anterior... La soledad. Ese sentimiento de soledad que a todos nos acosa sin descanso, que nos hace infravalorarnos y que muchas veces, debido al dolor y al sufrimiento y el dolor, pensamos que nos lo merecemos, que si sufrimos tanto es porque en realidad todo lo hacemos mal y no nos merecemos nada bueno... Pero cuando la vida sólo te da palos y te hace comprender que la soledad siempre será tu mejor amiga, dejas de pensar en ella como en algo malo y lo conviertes en una rutina, dura, sí, pero al fin y al cabo, es algo a lo que nos acabamos acostumbrando...

La soledad, esa gran amiga que te acompaña cuando amaina la tempestad

Pero bueno, las cosas cambian, para bien o para mal, pero siempre hay un cambio que nos hace convertirnos en las personas que somos. Siempre nos hacen ser más fuertes y resistentes y ver la vida de otra manera, con muchas más ganas de vivir, porque aunque exista todo lo anterior, los momentos de felicidad compensan cada momento de sufrimiento pasado. Por eso es por lo que tenemos que tener una sonrisa en nuestro rostro, porque, como ya estoy cansada de escuchar, nunca se sabe quién se puede enamorar de nuestra sonrisa.

Una sonrisa vale más que todo el oro del mundo

 Por lo que, aunque la vida se pueda ver desde distintos puntos de vista, cada uno de nosotros tendremos el nuestro propio, con sus defectos, pero será nuestro y no debemos dejar que nadie lo cambie. En cuanto demos ese permiso, estaremos dejándoles cambiar nuestra personalidad y nuestra forma de vivir, cosa que bajo ninguna circunstancia debemos hacer. Ser nosotros mismos es lo mejor que nos puede pasar y que podemos hacer, porque como ya me han dicho, no nos podemos fiar no de uno mismo, pero por hacer una pequeña excepción de vez en cuando no perdemos nada. Así que os quiero ver a todos siguiendo vuestros ideales y sin cambiar por los demás, si no les gusta lo que hay, aquí no tienen nada que hacer.

Por muy iguales que seamos, siempre veremos todo a nuestra manera

 Después de analizar todo esto, lo siguiente que tenemos que hacer es apuntar en una lista, todo aquello que nos gustaría poder realizar, por lo menos una vez en la vida... Es algo que siempre viene bien, ya pondré algún día mi lista, que aunque está a medias, puede serviros para haceros una idea de a qué me refiero, pero para ir haciéndoos, una idea, diré que en esa lista podéis poner lo que queráis, aunque luego no lo cumpláis, os dará cierto sentimiento de libertad y de rebeldía que en caso de estar mal o tener la moral baja, nunca sobran.

Si no luchas por lo que quieres, difícilmente lo conseguirás

 Así que, después de una entrada tan larga y aburrida, recordaros que por mucho daño que os hagan, siempre tendréis que aprender de ello, por mucho dolor que nos produzca, una experiencia es una experiencia, y no sé vosotros, pero yo siempre he decidido vivirlas, por muy mal que crea que vayan a acabar o por mucho que piense que vaya a sufrir... De la experiencia se aprende, y más, por desgracia, si es dolorosa...


La risa es la mejor terapia: nos alegra, nos quita arrugas y acaba con nuestros miedos

 Por lo que os invito, no sólo a vivir, si no a vivir todo, exprimir cada experiencia lo máximo posible y después a ver los frutos que nuestro paso por la vida ha ido dejando. Es algo bastante complicado, pero no se pierde nada por intentarlo.

Por último, quería añadir esta canción que tanto me ha acompañado en el día de hoy... Espero que os guste.

domingo, 22 de abril de 2012

Desempolvando mi vida... Desempolvando mi guitarra

Segunda parte. . .



Tan solo tenía siete años cuando la vi, tan perfecta, tan majestuosa… Era preciosa y me enamoré de ella en ese preciso instante. A pesar de su belleza exterior y de lo bien que se conservaba, era vieja, muy vieja.
Pero mis manos, a los ocho años, la consiguieron resucitar, consiguieron que aquellas melodías, aquellos acordes olvidados, volvieran a la vida. La guitarra, después de haberse pasado más de quince años en un armario cogiendo polvo desde que mi madre decidiera dejar de tocarla, volvió a recuperar esa grandeza que la caracterizaba.
Por aquel entonces, mi mejor amiga y yo comenzamos a tocar y nos dimos cuenta de que a las dos se nos daba muy bien. Mientras que yo iba a recibir clases en una iglesia, ella iba con un profesor particular. Todos los días me llamaba y hablábamos durante horas de lo que nos había pasado esa tarde, o de lo que habíamos aprendido, de si alguna de las dos estaba intentando crea una canción por su propia cuenta…
-Hola, Ester. ¿A que no sabes lo que me ha pasado hoy? –esa era casi siempre su forma de empezar una conversación.
Pero otras veces, empezaba diciendo:
-¡Hola! ¿Qué tal te ha ido la tarde? ¿Qué has hecho? ¿Nos vamos mañana a patinar sobre hielo?
-¡Hola, Sara! Pues me ha ido muy bien, te tengo que contar un millón de cosas. Y claro que quiero ir, ¿a la hora de siempre? –le contestaba yo entre risas y desbordante de una alegría y felicidad que pensé que jamás me abandonaría…
Siempre nos llevamos muy bien, éramos inseparables, por lo que en esos momentos de felicidad, era impensable que ocurriría lo que pasó a continuación. Un triste 25 de mayo, mi primer cumpleaños sin ella a mi lado, me hizo ver que esa amistad que de pequeñas habíamos forjado, abría la puerta para salir huyendo sin mirar atrás.
-Mamá… ¿Por qué ha pasado esto? ¿Por qué me ha dejado de hablar? ¿Por qué me ha dejado de lado y se ha olvidado de mí? ¿Ha sido por lago que he dicho o he hecho?
Las inseguridades y los miedos me perseguían, no era yo misma, no podía serlo. Una parte de mi ser se había marchado para no volver… ¿Cómo iba yo si quiera a pretender ser la chica de antes, si esa parte imprescindible de mí había sido arrancada a la fuerza dejando heridas que jamás se cerrarían ni dejarían de sangrar lágrimas de dolor, impotencia, tristeza y odio?
-Tranquila mi niña, tú no has hecho nada malo, no ha sido tu culpa… Si alguien así te ha dejado de lado, es porque en realidad no se merecía ser tu amiga… -pero mi llanto ahogaba sus palabras, que más que consolarme, me hundían más en mi dolor.
A partir de ese momento, desde que mis ojos derramaran tantas lágrimas, a los once años supe cómo sabía una traición, supe el dolor que esta provoca y las heridas sin opción a curar que deja. Pero sobre todo, supe que no volvería a ser la misma. Me encerré dentro de mí sin dejar que nadie, exceptuando a una amiga, se acercara a mí.  Dolía demasiado pensar que perdí a Sara, una gran amiga mía, a la que siempre la había contado todos mis secretos, todas mis dudas, todos mis miedos… Pero perdí algo más importante para mí: mi pasión por la guitarra.

Aunque en los sucesivos años después de que esto pasara seguí tocando, ya no era lo mismo, sentía que me bloqueaba cada vez que cogía mi guitarra, sentía que  ya nada me motivaba a seguir, a pesar que desde pequeña ese había sido mi mayor sueño… Yo quería seguir tocando, pero una barrera de emociones se cerraba dentro de mí cada vez que cogía la guitarra. Cuando me compraron una nueva, pensé que aún había algo de esperanza, que podría recuperar esa pasión que me hacía sentir única y especial cada vez que mis manos comenzaban a tocar… Pero la felicidad duró poco, concretamente unas semanas, después de pasado ese tiempo, mi madre puso sin querer la guitarra en un sitio que no estaba bien sujeta, se cayó y con ella se precipitaron hacia el vacío todas mis esperanzas e ilusiones de volver a ser aquella chica que vivía por un sueño…
A pesar de todo el dolor, me di cuenta de que una persona, a la cual ahora sigo queriendo tanto, siempre permanecería a mi lado. Lorena por aquel entonces me ayudó mucho, aunque para el mundo era una persona cerrada, yo sabía cómo era de verdad por dentro. Era una chica sentimental, con sus propios sueños, sus propias metas y sus pasiones. Era y es esa chica que me ha apoyado y que nunca se ha ido cuando peor estaba yo.
-Lorena, tengo que contarte algo…
-Ester, tranquila. ¿Quieres que esta tarde vayamos a mi casa y veamos una película? –ella captó en seguida mi tono de tristeza y melancolía y pensó en una solución rápida y a la vez factible para levantarme el ánimo.
En ese momento me di cuenta de que un buen amigo no es aquel que comparte tus aficiones o que está sólo cuando le conviene. Entendí que un amigo es mucho más que eso, es alguien que te escucha y que te intenta comprender, que permanece a tu lado por muy mal que se pongan las cosas, es aquel que cuando lo estás pasando realmente mal, llora contigo y que gracias a su presencia consigues sacar la única y verdadera sonrisa del día… Eso es la verdadera amistad, pero muy pocas veces se encuentra a alguien así, por lo que en esas pequeñas y raras ocasiones en las que lo conseguimos, tenemos que guardarlas como un tesoro.