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sábado, 12 de mayo de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
Desempolvando mi vida... Desempolvando mi guitarra
Tercera parte
Los años fueron pasando, las heridas se fueron
cerrando, pero una vez que se cerraron, lo hicieron en falso. En cuanto algo de
dolor venía a mí, esas heridas se abrían, de ellas volvían a brotar todos esos
fantasmas, todos mis antiguos miedos, la soledad e incluso el odio… Mi ser era
un volcán que podía explotar a la mínima señal de tristeza y dolor. Por eso me
cerré a los demás, por eso no dejé que nadie conociera del todo a la persona
que yo era.
Lo peor de esa época fue que me hice una adicta
al ordenador, a Internet. No influyó mucho en mis calificaciones, pero sí me
hizo olvidarme de mi mundo. Sólo pensaba en cuándo me podría volver a conectar
para poder hablar con esas personas que no me conocían, porque al no saber nada
de mí, no me podrían juzgar, no podrían saber qué era lo que me pasaba ni por
qué me refugiaba en un mundo falso, de engaños y mentiras. Ahora reconozco que
fue una tontería, algo irracional que me pudo haber hecho perder lo que más
quiero en esta vida: a mi familia y a mis verdaderos amigos.
Al igual que desde unos años atrás me llevaba
arrepintiendo de haber dejado de tocar, ahora me arrepentía de haberme
enganchado a las redes sociales y demás páginas de las que no saqué nada bueno.
Me arrepentía de haber dejado mi verdadera vida de lado. E igual que sabía que
en un futuro no muy lejano volvería a coger la guitarra y volvería a sentir
todas esas sensaciones olvidadas, también sabía que no me volvería a enganchar
a algo tan tonto e impersonal como un ordenador, pero a esa edad, con sólo
quince años, mi mente no era capaz de encontrar otra escapatoria, no era capaz
de buscar alguna otra solución que bloqueara el dolor que habitaba en mí desde
mi infancia. Mientras que yo recapacitaba sobre esto y cuando aún no tenía las
cosas claras, mis padres trataron de ayudarme, pero sin resultados aparentes.
-Es como una droga, aunque no te des cuenta
tiene los mismos efectos –me decía sabiamente mi madre-. No te está haciendo
ningún bien, ¿no has visto que no puedes pasar un rato sin conectarte a esas
odiosas y horribles páginas que sólo consiguen que dejes de lado los estudios?
-Tu madre tiene razón –la secundaba mi padre-.
O haces algo pronto, o en vez de la
solución de tu madre de tener sólo una hora al día, directamente te quitaré
Internet.
-Pero… Es que… -las palabras no me salían en ese momento, siendo más tonta de lo que lo
he sido nunca, me eché a llorar y me puse a decir que lo que decían era
mentira-. No estoy enganchada, es sólo que…
-¡¿Por eso lloras cuando decimos de
quitártelo?! –chillaba mi madre sin darme opción a explicarme.
Lo malo es que mis padres tenían razón y yo no
supe darme cuenta hasta este momento, no supe ver que aquello que yo creía que
era una escapatoria del mundo, una salida sin dolor, era lo que poco a poco me
mataba. Y eso sólo conseguía empeorar las cosas, me hacía sentirme mal, sin
fuerzas para seguir adelante. Pero tomé una decisión. Decidí centrarme en los
estudios para que por lo menos si ahora las cosas no iban bien, en un futuro
tendría una pequeña posibilidad de mejorar mi situación y de olvidar todo esto.
Quien más me ayudó en este momento, aparte de
Lorena, a quien siempre tenía a mi lado, fue un nuevo amigo. Acababa de llegar
al instituto y también sabía tocar la guitarra.
-Jack, me bloqueo al tocar, cuando cojo la
guitarra… No sé, me da miedo, no siento lo mismo que antes pero quiero volver a
tocar como antaño.
-Mira, Ester, teniendo una guitarra y
experiencia, cógela y a darle caña. Es tan sencillo como eso, no tienes que
ponerte nerviosa ni pensar que ya no te acordarás y que no te saldrá bien. Y
una vez que empieces, lo demás es ponerse a perfeccionarlo hasta que te salgan
callos en los dedos –añadía esto último con una suave risa.
Yo sabía que tenía razón, no podría ser tan
complicado y supe que lo intentaría, supe que por lo menos, no lo dejaría
ahora. Volvería a intentarlo, solo para descubrir si todavía recordaba aquellas
melodías que me hacían soñar, aquellos acordes que mis manos sin ninguna orden
de mi parte ejecutaban y que creaban algo perfecto, sino para los demás, para
mí sí lo era.
Por eso decidí sacar la guitarra del armario,
decidí que ya era hora de volver a cogerla, decidí que pasara lo que pasara,
nunca más dejaría de tocar si cuando la volviera a coger, esta no me rechazaba
por haberla tenido tanto tiempo olvidada.
Y la volví a tocar, volví a recordar cómo me
sentía al tener a mi guitarra como confesora. Era una sensación única,
maravillosa, increíble. Pero supe que a pesar de todo, no volvería aquella
chica que empezó un sueño que poco a poco se convertía en realidad. Primero,
porque ese sueño se había llenado de malos recuerdos. Segundo, porque con el
paso del tiempo yo misma había cambiado, las heridas interiores sin cerrar que
habían dejado en mí todos estos sucesos no me dejarían volver a ser la chica
que cogía ilusionada su guitarra y la tocaba con la ilusión de dar grandes
conciertos, volverse famosa…
Todo se volvió más complicado, sí. Pero también
yo me volví más madura e inteligente y supe que nunca más me dejaría hacer
daño. Y aunque suene imposible, difícil o increíble, es la verdad, nunca más me
dejaré dañar. Guardaré mis esperanzas, sueños e ilusiones en un baúl del que
nadie sepa su paradero. Y yo misma guardaré a esa chica risueña, la encerraré
en una celda hasta que, como esa chiquilla soñaba de pequeña, su príncipe la
encuentre y la ayude a superar todo lo vivido…
jueves, 26 de abril de 2012
Lo que no te mata, te hace más fuerte
Odiar y amar, todo es empezar
Hace tiempo que no subo otra parte de mi historia, pero la verdad es que no me apetece copiar y pegar algo que sentía hace tiempo, prefiero seguir con entradas como las dos últimas... Puede que no os guste tanto, o que os guste más; el caso es que lo necesito. Y si lo necesito, lo hago. Así de simple.
Por lo que hoy, haré lo mismo que la otra vez, sólo que con distintos sentimientos y sensaciones... La verdad es que es algo que se me da bien, expresar con palabras todo aquello que siento, veo o no tengo al alcance de mi mano... Diría que siempre es bueno. Pero estaría mintiendo. Por lo que sólo comentaré que es a veces aceptable dentro de lo que cabe... Aunque lo peor de todo, es la envidia que te hace sentir hacia los demás, hacia aquellos "sin sentimientos ni corazón". Eso va por todos aquellos que sienten, pero no padecen; que padecen, pero que no sienten...
Yo, por desgracia, soy de las que siente y padece, todo me afecta, siempre me involucro en todo demasiado, por lo que siempre todo me hace más daño de lo normal. Otra de mis cualidades es la de pensar... Diréis: "¡Qué tontería! Si todos nosotros pensamos". Y sí, estáis en lo cierto, todos nosotros pensamos, pero algunos más que otros. Yo siempre le doy millones de vueltas a las cosas, les busco otros significados... Y lo malo es que la mayoría de veces no veo la realidad, veo lo que quiero ver. Por eso sufro más, pero la verdad es que me sirve para ayudar a la gente, aunque luego yo salga perjudicada, me conformo con que lo demás estén bien...
Lo malo de los demás, es que suelen hacer promesa falsas. Prometen el cielo, la luna... Todo aquello que no está al alcance de nuestras manos, pero que en esos momentos nos creemos sin dudarlo... Y claro, luego, cuando rompen esas promesas y nos quedamos vacíos, sin nada ni nadie en lo que creer, es cuando el dolor viene a hacernos compañía, nos echa un brazo por los hombros, bien sujetos, y nos dice: "Amigo mío, no puedes decir que no te lo advirtieron. Sabías de sobra lo que pasaría al final".
Y no nos olvidemos de la soledad... Porque no es, ni mucho menos, lo que la gente se espera o se cree. Todo el mundo piensa que la soledad consiste en estar solo, que nadie sea tu amigo, que no te hablen... Pero no, la soledad es muy distinto a eso... La soledad es el sentimiento de que los demás no te comprenden, de que por mucha gente que diga que te comprende, que está a tu lado, nada de eso es verdad, porque eres tu mismo quien tiene que hacer las cosas y al final los demás siempre te fallarán, por mucho que digan ser tus mejores amigos, en realidad todo es una bonita mentira que termina con un para siempre y lo remata con un nunca...
Me gustaría poder escribir mucho más, de hecho tenía preparado muchísimo más, pero mi mente de vaga y tonta siente que no es momento para ponerlo, que no tiene ganas y que lo mejor sería irse a descansar, por lo que mañana continuaré con todo esto, porque aún me queda muchísimo por poner, y no todo malo.
Así que muy buenas noches a todos. Soñar con que sois fuertes, que nadie os dañará y que en un futuro todos vuestro sueños se cumplirán. Y os dejo una canción que me encanta y que muestra justo lo que yo quiero demostrar.
What doesn't kill you, make you stronger
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