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sábado, 12 de mayo de 2012

Nobody said that live was easy...

 Pensamientos dormidos


Nacer, crecer, soñar, perder, vivir, morir . . .

Todos nosotros tenemos todo lo dicho anteriormente o si no, lo tendremos algún día... Es sencillo, la vida empieza cuando nacemos, ese momento, el más importante de nuestras vidas, y que por desgracia, o incluso a veces por suerte, nunca llegamos a recordar; depués de ese mágico momento, la vida consiste en saber vivirla, en poder crecer, en tener libertad para soñar, para tener esperanzas, para nunca perder las ilusiones que desde nuestra más tierna infancia nos acompañan, para no perder aquello que amamos, queremos o que simplemente apreciamos. Y es todo eso y mucho más lo que nos da la vida, pero no quiere decir que nos indique cómo vivirla, o que comparta con nosotros el verdadero sentido de la misma... Por eso todos tenemos algún día que morir, para poder apreciar todo lo que era la vida, todo aquello que nos fue concedido, aunque por un corto espacio de tiempo. Deberíamos morir por dejar a las futuras generaciones vivir sus propias vidas, con sus errores, con sus aciertos, con sus temores, con sus miedos... No podemos permanecer para siempre en un mundo que no nos necesita, podemos dejar una huella, cierto, a veces más perceptibles que otras, a veces más valoradas las malas y las que dañaron, que las que hicieron mejorar el pasado para conseguir un mejor futuro...

sábado, 28 de abril de 2012

Desempolvando mi vida... Desempolvando mi guitarra

Tercera parte



Los años fueron pasando, las heridas se fueron cerrando, pero una vez que se cerraron, lo hicieron en falso. En cuanto algo de dolor venía a mí, esas heridas se abrían, de ellas volvían a brotar todos esos fantasmas, todos mis antiguos miedos, la soledad e incluso el odio… Mi ser era un volcán que podía explotar a la mínima señal de tristeza y dolor. Por eso me cerré a los demás, por eso no dejé que nadie conociera del todo a la persona que yo era.
Lo peor de esa época fue que me hice una adicta al ordenador, a Internet. No influyó mucho en mis calificaciones, pero sí me hizo olvidarme de mi mundo. Sólo pensaba en cuándo me podría volver a conectar para poder hablar con esas personas que no me conocían, porque al no saber nada de mí, no me podrían juzgar, no podrían saber qué era lo que me pasaba ni por qué me refugiaba en un mundo falso, de engaños y mentiras. Ahora reconozco que fue una tontería, algo irracional que me pudo haber hecho perder lo que más quiero en esta vida: a mi familia y a mis verdaderos amigos.
Al igual que desde unos años atrás me llevaba arrepintiendo de haber dejado de tocar, ahora me arrepentía de haberme enganchado a las redes sociales y demás páginas de las que no saqué nada bueno. Me arrepentía de haber dejado mi verdadera vida de lado. E igual que sabía que en un futuro no muy lejano volvería a coger la guitarra y volvería a sentir todas esas sensaciones olvidadas, también sabía que no me volvería a enganchar a algo tan tonto e impersonal como un ordenador, pero a esa edad, con sólo quince años, mi mente no era capaz de encontrar otra escapatoria, no era capaz de buscar alguna otra solución que bloqueara el dolor que habitaba en mí desde mi infancia. Mientras que yo recapacitaba sobre esto y cuando aún no tenía las cosas claras, mis padres trataron de ayudarme, pero sin resultados aparentes.
-Es como una droga, aunque no te des cuenta tiene los mismos efectos –me decía sabiamente mi madre-. No te está haciendo ningún bien, ¿no has visto que no puedes pasar un rato sin conectarte a esas odiosas y horribles páginas que sólo consiguen que dejes de lado los estudios?
-Tu madre tiene razón –la secundaba mi padre-. O haces algo pronto, o  en vez de la solución de tu madre de tener sólo una hora al día, directamente te quitaré Internet.
-Pero… Es que… -las palabras no me salían  en ese momento, siendo más tonta de lo que lo he sido nunca, me eché a llorar y me puse a decir que lo que decían era mentira-. No estoy enganchada, es sólo que…
-¡¿Por eso lloras cuando decimos de quitártelo?! –chillaba mi madre sin darme opción a explicarme.
Lo malo es que mis padres tenían razón y yo no supe darme cuenta hasta este momento, no supe ver que aquello que yo creía que era una escapatoria del mundo, una salida sin dolor, era lo que poco a poco me mataba. Y eso sólo conseguía empeorar las cosas, me hacía sentirme mal, sin fuerzas para seguir adelante. Pero tomé una decisión. Decidí centrarme en los estudios para que por lo menos si ahora las cosas no iban bien, en un futuro tendría una pequeña posibilidad de mejorar mi situación y de olvidar todo esto.
Quien más me ayudó en este momento, aparte de Lorena, a quien siempre tenía a mi lado, fue un nuevo amigo. Acababa de llegar al instituto y también sabía tocar la guitarra.
-Jack, me bloqueo al tocar, cuando cojo la guitarra… No sé, me da miedo, no siento lo mismo que antes pero quiero volver a tocar como antaño.
-Mira, Ester, teniendo una guitarra y experiencia, cógela y a darle caña. Es tan sencillo como eso, no tienes que ponerte nerviosa ni pensar que ya no te acordarás y que no te saldrá bien. Y una vez que empieces, lo demás es ponerse a perfeccionarlo hasta que te salgan callos en los dedos –añadía esto último con una suave risa.
Yo sabía que tenía razón, no podría ser tan complicado y supe que lo intentaría, supe que por lo menos, no lo dejaría ahora. Volvería a intentarlo, solo para descubrir si todavía recordaba aquellas melodías que me hacían soñar, aquellos acordes que mis manos sin ninguna orden de mi parte ejecutaban y que creaban algo perfecto, sino para los demás, para mí sí lo era.
Por eso decidí sacar la guitarra del armario, decidí que ya era hora de volver a cogerla, decidí que pasara lo que pasara, nunca más dejaría de tocar si cuando la volviera a coger, esta no me rechazaba por haberla tenido tanto tiempo olvidada.
Y la volví a tocar, volví a recordar cómo me sentía al tener a mi guitarra como confesora. Era una sensación única, maravillosa, increíble. Pero supe que a pesar de todo, no volvería aquella chica que empezó un sueño que poco a poco se convertía en realidad. Primero, porque ese sueño se había llenado de malos recuerdos. Segundo, porque con el paso del tiempo yo misma había cambiado, las heridas interiores sin cerrar que habían dejado en mí todos estos sucesos no me dejarían volver a ser la chica que cogía ilusionada su guitarra y la tocaba con la ilusión de dar grandes conciertos, volverse famosa…
Todo se volvió más complicado, sí. Pero también yo me volví más madura e inteligente y supe que nunca más me dejaría hacer daño. Y aunque suene imposible, difícil o increíble, es la verdad, nunca más me dejaré dañar. Guardaré mis esperanzas, sueños e ilusiones en un baúl del que nadie sepa su paradero. Y yo misma guardaré a esa chica risueña, la encerraré en una celda hasta que, como esa chiquilla soñaba de pequeña, su príncipe la encuentre y la ayude a superar todo lo vivido…

jueves, 26 de abril de 2012

Lo que no te mata, te hace más fuerte

Odiar y amar, todo es empezar


Hace tiempo que no subo otra parte de mi historia, pero la verdad es que no me apetece copiar y pegar algo que sentía hace tiempo, prefiero seguir con entradas como las dos últimas... Puede que no os guste tanto, o que os guste más; el caso es que lo necesito. Y si lo necesito, lo hago. Así de simple.

Por lo que hoy, haré lo mismo que la otra vez, sólo que con distintos sentimientos y sensaciones... La verdad es que es algo que se me da bien, expresar con palabras todo aquello que siento, veo o no tengo al alcance de mi mano... Diría que siempre es bueno. Pero estaría mintiendo. Por lo que sólo comentaré que es a veces aceptable dentro de lo que cabe... Aunque lo peor de todo, es la envidia que te hace sentir hacia los demás, hacia aquellos "sin sentimientos ni corazón". Eso va por todos aquellos que sienten, pero no padecen; que padecen, pero que no sienten...


Yo, por desgracia, soy de las que siente y padece, todo me afecta, siempre me involucro en todo demasiado, por lo que siempre todo me hace más daño de lo normal. Otra de mis cualidades es la de pensar... Diréis: "¡Qué tontería! Si todos nosotros pensamos". Y sí, estáis en lo cierto, todos nosotros pensamos, pero algunos más que otros. Yo siempre le doy millones de vueltas a las cosas, les busco otros significados... Y lo malo es que la mayoría de veces no veo la realidad, veo lo que quiero ver. Por eso sufro más, pero la verdad es que me sirve para ayudar a la gente, aunque luego yo salga perjudicada, me conformo con que lo demás estén bien...


Lo malo de los demás, es que suelen hacer promesa falsas. Prometen el cielo, la luna... Todo aquello que no está al alcance de nuestras manos, pero que en esos momentos nos creemos sin dudarlo...  Y claro, luego, cuando rompen esas promesas y nos quedamos vacíos, sin nada ni nadie en lo que creer, es cuando el dolor viene a hacernos compañía, nos echa un brazo por los hombros, bien sujetos, y nos dice: "Amigo mío, no puedes decir que no te lo advirtieron. Sabías de sobra lo que pasaría al final".


Y no nos olvidemos de la soledad... Porque no es, ni mucho menos, lo que la gente se espera o se cree. Todo el mundo piensa que la soledad consiste en estar solo, que nadie sea tu amigo, que no te hablen... Pero no, la soledad es muy distinto a eso... La soledad es el sentimiento de que los demás no te comprenden, de que por mucha gente que diga que te comprende, que está a tu lado, nada de eso es verdad, porque eres tu mismo quien tiene que hacer las cosas y al final los demás siempre te fallarán, por mucho que digan ser tus mejores amigos, en realidad todo es una bonita mentira que termina con un para siempre y lo remata con un nunca...


 Me gustaría poder escribir mucho más, de hecho tenía preparado muchísimo más, pero mi mente de vaga y tonta siente que no es momento para ponerlo, que no tiene ganas y que lo mejor sería irse a descansar, por lo que mañana continuaré con todo esto, porque aún me queda muchísimo por poner, y no todo malo.

Así que muy buenas noches a todos. Soñar con que sois fuertes, que nadie os dañará y que en un futuro todos vuestro sueños se cumplirán. Y os dejo una canción que me encanta y que muestra justo lo que yo quiero demostrar.

What doesn't kill you, make you stronger