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viernes, 15 de septiembre de 2017

El peso de la realidad


Y fue buscando ese lugar, 
cuando perdí mi rumbo. 
Me alejé del camino marcado 
y fui a la deriva, dando tumbos.

Acabé en un espeso bosque, 
noche oscura y misteriosa, 
a lo lejos vislumbraba 
la silueta de una rosa.

Sus espinas relucían, 
dentro de su coraza de cristal, 
avisando, advirtiendo, 
que nadie se podía acercar.

Sus pétalos eran suaves, 
dulce olor al respirar, 
mas sus espinas imponían,
con ella no se podía jugar.

La rosa se escondía 
en el más bello rosal, 
rodeada de tinieblas, 
miedos y lágrimas.

"¿Qué te pasa, bella rosa,
 por qué no te dejas tocar? 
¿Quién te hizo tanto daño, 
por quién no paras de llorar?"

En la penumbra de la noche, 
la rosa se hizo escuchar.

"Quien aquí me encerró no fue otro, que esa, tu sociedad. 
Cuando te preguntes por qué la belleza se debe ocultar, 
entre espinas de tristeza, lágrimas y soledad, 
recuerda que no fue una persona quien la mató, 
sino el reflejo de muchas, críticas a traición. 

Cuando mires a tu alrededor, 
no observes el mundo que tus ojos ven, 
cuando pienses en culpables, no señales, mírales.
Jaulas de cristal, sonrisas falsas te regalarán, 
daño te causarán, si tu coraza no sabes alzar."

La triste rosa calló, 
y el peso de la realidad apareció. 

La culpa no es de quien lucha por sobrevivir, 
sino de quien la obligó a ocultarse, a mentir, 
a vivir en un jardín de dolor, 
protegiendo su ser y su corazón.


jueves, 24 de agosto de 2017

Looking for an EXIT


Click.


En el espeso silencio que inundaba la habitación, aquel pequeño sonido pareció un grito. Un grito de liberación que durante las próximas horas dejaría volar su mente hacia aquellos recuerdos que, a día de hoy, parecían tan lejanos. 

La música empezó a sonar en sus cascos, retumbando en su cabeza. Aquella canción le había acompañado durante años, durante todos aquellos momentos que le llevaron a escribir sus penas, tristezas y las pocas alegrías que tenía en un simple blog.

Tantos años habían pasado que ya ni recordaba sus propios sentimientos. Su instinto había creado una coraza protectora alrededor de su corazón, de todo su ser.

Pero llegó el día. Sabía que tenía que llegar...

Abrió su viejo blog y empezó a leer, a ver qué le había pasado a esa chica que parecía triste, sumida en una dolorosa desesperación.

Esa chica... Esa niña... ¿De verdad había sido ella quién había sentido y sufrido cada letra escrita?

Poco a poco la canción le devolvió todos aquellos recuerdos, todo el dolor, todos los sentimientos que tenía encerrados en un baúl al fondo de su memoria. Recuerdos que no quería rememorar, por si el dolor seguía latente en ellos.

Pero quiso recordar, fue tan tonta que quiso reconciliarse con aquella niña que en su momento había sido.

Y siguió leyendo. Quería descubrir cómo podía perdonarse a sí misma.

Aquella triste chica se había convertido en una mujer dura, sin sentimientos, a la cual le costaba expresar su cariño y todo el amor que tenía dentro.

Esa mujer, a día de hoy, buscaba encontrarse a sí misma. Y perdonarse.

No había nada que deseara más que encontrar la salida, aquella salida que, a través de sus palabras, siempre había estado buscando.

El dolor ya había consumido demasiados años de su vida. Pero eso no volvería a ser así.

Hoy sería el día del cambio, el día en el que volvería a dejar salir todas las emociones que sentía. A pesar de que el dolor volviera, por mucho miedo que le tuviera, sabía que tenía que hacerle frente, demostrar toda la fortaleza que había conseguido con el paso de los años.

Ella podía con todo. Pero tenía que demostrárselo a sí misma.

Continuó la lectura de aquellas palabras que sus dedos habían tecleado tantos años atrás. De esas frases, versos, estrofas en las cuales había puesto su corazón y su alma.

Respiró. Suspiró. 

Se sentó una vez más frente a la pantalla de su ordenador.

En el silencio de la habitación, se oyó el sonido de su ratón pulsando el botón que haría que la música sonara en sus cascos y, una vez más, dejó que sus dedos soñaran, suspiraran y vivieran las palabras que escribían; volvió a plasmar sus más oscuros y profundos pensamientos.

Se sintió como en casa mientras aquella canción que tantas lágrimas había hecho caer de sus ojos sonaba. Se sintió identificada.

Había dado el primer paso para encontrar su salida.

Y esta vez estaba segura: la encontraría.
 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Recuerdos con sabor a "Una foto en blanco y negro"

Y aún recuerdo ese día... Jamás se borrará de mi mente.

Quizá no recuerde la primera vez que te vi, quizá no recuerde cómo era tu rostro cuando éramos pequeños, pero sí recuerdo el momento exacto en el que supe que me gustabas. Por aquel entonces la niña que yo era no sabía que ese simple acto, ese pensamiento, llevaría a todo lo que nos ha pasado hasta ahora...

Tendría... ¿Cuántos? ¿Entre diez y doce años? Sí, rondaría esa edad. Mi mente, con el paso de los años, se ha ido olvidando de los detalles más insignificantes... Porque lo importante de esta historia es lo que causó que supiera de mi amor por ti. Sería interesante saber la edad, no lo niego, para ver cuántos años hace que te quiero y que lo sé... Pero lo dicho, tendría once años, harán seis años que sé lo que siento por ti...

Seis largos años en los que han pasado tantas cosas que nunca me habría podido imaginar... ¿Cómo iba a saber esa niña pequeña que algún día tendría el valor de mirarte a la cara y decir lo que sentía? Y no una vez, no, ¡dos veces! Y miedo me da, porque dicen que no hay dos sin tres y soy demasiado lanzada y sincera...

Pero ahora estoy esperando. Espero a que tú me digas algo. No soy yo la que tiene que dar el siguiente paso y me guardaré esa tercera oportunidad que me queda para más adelante...

Me voy por las ramas. A lo que iba. La primera vez que supe que te quería... O al menos que me gustabas.

Por aquella época yo iba a clases de guitarra en una parroquia que hay cerca de mi casa (respecto a lo de la parroquia, he de decir que, a día de hoy, creo en mi propio Dios, no en las religiones que me venden, pero ese es otro tema que otro día tocaremos, no apto para aquellos que no estén dispuestos a ver un punto de vista distinto de las religiones y de Dios, pero somos libres de expresarnos, ¿verdad?).

Total, que me sigo yendo por las ramas. Aquel viernes (sí, recuerdo que era los viernes cuando iba a guitarra), el profesor nos dio a elegir qué canción queríamos tocar aquel día de las que ya nos sabíamos... Y un curioso pensamiento vino a mi mente mientras veía las partituras. En concreto, cuando vi una.


Una foto en blanco y negro - El canto del loco
(Incluyo la canción, para quien no la conozca)

Solamente oír tu voz
Ver tu foto en blanco y negro
Recorrer esa ciudad
Yo ya me muero de amor

Ver la vida sin reloj
Y contarte mis secretos
No saber ya si besarte
O esperar que salga solo
 
Y vivir así, yo quiero vivir así
Ni siquiera sé si sientes tú lo mismo
 
Me desperté soñando
Que estaba a tu lado
Y me quedé pensando
¿Qué tienen esas manos?
Sé que no es el momento
Para que pase algo

Quiero volverte a ver
Quiero volverte a ver
Quiero volverte a ver
 
Y me siento como un niño
Imaginándome contigo
Como si hubiéramos ganado
Por habernos conocido
 
Esta sensación extraña
Hoy se adueña de mi casa
Juega con esa sonrisa
Dibujándola a sus anchas

Y vivir así, yo quiero vivir así
Ni siquiera sé si sientes tú lo mismo

Me desperté soñando
Que estaba a tu lado
Y me quedé pensando
¿Qué tienen esas manos?
Sé que no es el momento
Para que pase algo

Quiero volverte a ver
Quiero volverte a ver
Quiero volverte a ver



Bueno, ahí tenéis la canción que jamás olvidaré y que me cambió la vida.

En cuanto la vi... Al tocarla, la sentí de verdad. Sentí su letra, sus acordes sonando en mi guitarra... 

La música viviendo a través de mí. 

Y tu imagen vino a mi cabeza, tus sonrisas, tu forma de ser, todo aquello que hizo que, poco a poco, año tras año, me fuera enamorando de ti... Le pedí al profesor que la tocáramos, que me hacía mucha ilusión. Y sí, la estuvimos tocando con la guitarra mientras con cada acorde tú te ibas colando un poquito más en mi corazón... 

Desde entonces tienes en él un huequecito que te pertenece, que está a la espera de que lo reclames y lo hagas tuyo... Y no sólo ese pedacito de corazón. Mi corazón entero late por ti.

Fueron pasando los años, al principio éramos simplemente "muy amigos", pero no tanto como lo somos ahora. Me sorprende mirar atrás y ver el miedo y la vergüenza que tenía siempre al estar a tu alrededor y poder decir algo mal... Y ahora, años después, nos pasamos el día hablando, haciendo bromas...

Quién iba a decir que acabaríamos siendo mejores amigos, casi como hermanos. 

Yo desde luego no me lo habría esperado. Siempre pensé en nosotros como "amigos", nada más. Pero lo curioso de la vida es que da miles de vueltas y acabamos siendo "mejores amigos", nuestros amigos nos ven incluso como "hermanos"... Hemos acabado siendo inseparables. Por todo lo que hemos pasado juntos y aún seguimos el uno al lado del otro... 

Y la sonrisa tonta que, después de tantos años a tu lado, sigue apareciendo en mi rostro al pensar en todo ésto simplemente no tiene precio.

Aunque... Aunque, por mucho que te quiera desde aquel viernes que jamás se borrará de mi memoria, a pesar de que he arriesgado mucho por ti... Ambos sabemos que te esperaré un tiempo, pero que mi vida no gira en torno a ti ni que te voy a esperar toda la vida. Mi espera tiene un límite, cielo. Ahora no me es difícil esperarte pues te veo todos los días y compartimos muchas cosas...

Pero dentro de un tiempo, cuando quizá nos distanciemos, las cosas serán distintas... Tu tiempo se acaba, cariño. Date prisa en saber si me quieres a tu lado o no. Porque no suelo dar segundas oportunidades... Y a ti ya te he dado miles y no habrá, de momento, ninguna más. Tienes esta última pasando por delante de ti. Corre y aprovecha lo que te estoy ofreciendo, porque si no, puede que ambos nos arrepintamos en un futuro...


O puede que ese futuro que nos va a separar nos una más adelante. La vida es tan impredecible y da tantísimas vueltas...

De momento me conformo con vivir a tu lado, con ser tu mejor amiga, tu hermana, esa chica que sabe cómo hacerte de rabiar, que sabe tantas cosas de que, a la que siempre estás picando y por la que tanto te preocupas y tanto miedo te da preocuparte por ella...


Nuestra historia es complicada y contradictoria, lo sé. Pero también sé que en un futuro, cielo, todo se va a aclarar.

Hasta entonces, no te separes todavía de mi lado, aún te necesito conmigo, como mi mejor amigo, como mi hermano... Como aquella persona que siempre me ha guiado, ayudado, querido, mimado... Como mi todo.

Cuídate y recuerda: No me olvides... Búscame.