Hace tiempo que no subo otra parte de mi historia, pero la verdad es que no me apetece copiar y pegar algo que sentía hace tiempo, prefiero seguir con entradas como las dos últimas... Puede que no os guste tanto, o que os guste más; el caso es que lo necesito. Y si lo necesito, lo hago. Así de simple.
Por lo que hoy, haré lo mismo que la otra vez, sólo que con distintos sentimientos y sensaciones... La verdad es que es algo que se me da bien, expresar con palabras todo aquello que siento, veo o no tengo al alcance de mi mano... Diría que siempre es bueno. Pero estaría mintiendo. Por lo que sólo comentaré que es a veces aceptable dentro de lo que cabe... Aunque lo peor de todo, es la envidia que te hace sentir hacia los demás, hacia aquellos "sin sentimientos ni corazón". Eso va por todos aquellos que sienten, pero no padecen; que padecen, pero que no sienten...
Yo, por desgracia, soy de las que siente y padece, todo me afecta, siempre me involucro en todo demasiado, por lo que siempre todo me hace más daño de lo normal. Otra de mis cualidades es la de pensar... Diréis: "¡Qué tontería! Si todos nosotros pensamos". Y sí, estáis en lo cierto, todos nosotros pensamos, pero algunos más que otros. Yo siempre le doy millones de vueltas a las cosas, les busco otros significados... Y lo malo es que la mayoría de veces no veo la realidad, veo lo que quiero ver. Por eso sufro más, pero la verdad es que me sirve para ayudar a la gente, aunque luego yo salga perjudicada, me conformo con que lo demás estén bien...
Lo malo de los demás, es que suelen hacer promesa falsas. Prometen el cielo, la luna... Todo aquello que no está al alcance de nuestras manos, pero que en esos momentos nos creemos sin dudarlo... Y claro, luego, cuando rompen esas promesas y nos quedamos vacíos, sin nada ni nadie en lo que creer, es cuando el dolor viene a hacernos compañía, nos echa un brazo por los hombros, bien sujetos, y nos dice: "Amigo mío, no puedes decir que no te lo advirtieron. Sabías de sobra lo que pasaría al final".
Y no nos olvidemos de la soledad... Porque no es, ni mucho menos, lo que la gente se espera o se cree. Todo el mundo piensa que la soledad consiste en estar solo, que nadie sea tu amigo, que no te hablen... Pero no, la soledad es muy distinto a eso... La soledad es el sentimiento de que los demás no te comprenden, de que por mucha gente que diga que te comprende, que está a tu lado, nada de eso es verdad, porque eres tu mismo quien tiene que hacer las cosas y al final los demás siempre te fallarán, por mucho que digan ser tus mejores amigos, en realidad todo es una bonita mentira que termina con un para siempre y lo remata con un nunca...
Me gustaría poder escribir mucho más, de hecho tenía preparado muchísimo más, pero mi mente de vaga y tonta siente que no es momento para ponerlo, que no tiene ganas y que lo mejor sería irse a descansar, por lo que mañana continuaré con todo esto, porque aún me queda muchísimo por poner, y no todo malo.
Así que muy buenas noches a todos. Soñar con que sois fuertes, que nadie os dañará y que en un futuro todos vuestro sueños se cumplirán. Y os dejo una canción que me encanta y que muestra justo lo que yo quiero demostrar.
Hola, bloggeros, siento no haber podido escribir ayer, pero he tenido unos días un poco complicados y extraños... El caso es que por nada del mundo dejaré que eso me afecte, por lo que hoy, en vez de seguir con los capítulos de mi historia, podré palabras sin sentido convertidas en poemas, escritas con tanto sentimiento que me abruma, pero sé que es lo que tengo que hacer.
Así que, una vez hecha esta pequeña introducción, procedamos a poner esas palabras sin sentido que marcarán un final y un principio en mi vida...
El primer sentimiento de todos es el dolor, ese fiel amigo que todas las noches duerme a nuestro lado, que cada día nos persigue a todas partes sin descanso... A él le debemos todas esas noches sin dormir, pensando... O mejor dicho sintiendo... No, no es nada de eso, el dolor ni se piensa ni se siente, sólo se nota como un insecto molesto en una calurosa noche de verano...
El dolor nos hace sufrir, el sufrimiento nos anima a vivir
Lo cual ahora nos lleva a lo que sí hace daño de verdad y que va después del dolor: el sufrimiento. Algo que nadie quiere experimentar, pero que por desgracia pasa bastante amenudo... Y no me extenderé mucho en esto, porque aquellos que lo sienten, saben a qué me refiero... Es algo la verdad que nunca más quisiera volver a vivir, pero la vida es así y el dolor y el sufrimiento sólo te hacen más fuerte...
Por muchas lágrimas que derrames, nada cambiará
La verdad, algo que podría hacer que dejara de sentirme así, sería alguna poción mágica contra todo mal, contra todos aquellos que me quieren dañar... Pero sé que olvidar las cosas o dejar de sentirlas no ayuda, tenemos que vivirlas y aprender de ellas, aprender tanto lo bueno como lo malo, para así poder ser más fuertes y en un futuro evitar todo aquello que nos quiera dañar, o por lo menos saber cómo sobrellevar el sufrimiento...
Nada te hará olvidar el dolor
Ahora hablaría de un tema que es algo que puede producir lo anterior... La soledad. Ese sentimiento de soledad que a todos nos acosa sin descanso, que nos hace infravalorarnos y que muchas veces, debido al dolor y al sufrimiento y el dolor, pensamos que nos lo merecemos, que si sufrimos tanto es porque en realidad todo lo hacemos mal y no nos merecemos nada bueno... Pero cuando la vida sólo te da palos y te hace comprender que la soledad siempre será tu mejor amiga, dejas de pensar en ella como en algo malo y lo conviertes en una rutina, dura, sí, pero al fin y al cabo, es algo a lo que nos acabamos acostumbrando...
La soledad, esa gran amiga que te acompaña cuando amaina la tempestad
Pero bueno, las cosas cambian, para bien o para mal, pero siempre hay un cambio que nos hace convertirnos en las personas que somos. Siempre nos hacen ser más fuertes y resistentes y ver la vida de otra manera, con muchas más ganas de vivir, porque aunque exista todo lo anterior, los momentos de felicidad compensan cada momento de sufrimiento pasado. Por eso es por lo que tenemos que tener una sonrisa en nuestro rostro, porque, como ya estoy cansada de escuchar, nunca se sabe quién se puede enamorar de nuestra sonrisa.
Una sonrisa vale más que todo el oro del mundo
Por lo que, aunque la vida se pueda ver desde distintos puntos de vista, cada uno de nosotros tendremos el nuestro propio, con sus defectos, pero será nuestro y no debemos dejar que nadie lo cambie. En cuanto demos ese permiso, estaremos dejándoles cambiar nuestra personalidad y nuestra forma de vivir, cosa que bajo ninguna circunstancia debemos hacer. Ser nosotros mismos es lo mejor que nos puede pasar y que podemos hacer, porque como ya me han dicho, no nos podemos fiar no de uno mismo, pero por hacer una pequeña excepción de vez en cuando no perdemos nada. Así que os quiero ver a todos siguiendo vuestros ideales y sin cambiar por los demás, si no les gusta lo que hay, aquí no tienen nada que hacer.
Por muy iguales que seamos, siempre veremos todo a nuestra manera
Después de analizar todo esto, lo siguiente que tenemos que hacer es apuntar en una lista, todo aquello que nos gustaría poder realizar, por lo menos una vez en la vida... Es algo que siempre viene bien, ya pondré algún día mi lista, que aunque está a medias, puede serviros para haceros una idea de a qué me refiero, pero para ir haciéndoos, una idea, diré que en esa lista podéis poner lo que queráis, aunque luego no lo cumpláis, os dará cierto sentimiento de libertad y de rebeldía que en caso de estar mal o tener la moral baja, nunca sobran.
Si no luchas por lo que quieres, difícilmente lo conseguirás
Así que, después de una entrada tan larga y aburrida, recordaros que por mucho daño que os hagan, siempre tendréis que aprender de ello, por mucho dolor que nos produzca, una experiencia es una experiencia, y no sé vosotros, pero yo siempre he decidido vivirlas, por muy mal que crea que vayan a acabar o por mucho que piense que vaya a sufrir... De la experiencia se aprende, y más, por desgracia, si es dolorosa...
La risa es la mejor terapia: nos alegra, nos quita arrugas y acaba con nuestros miedos
Por lo que os invito, no sólo a vivir, si no a vivir todo, exprimir cada experiencia lo máximo posible y después a ver los frutos que nuestro paso por la vida ha ido dejando. Es algo bastante complicado, pero no se pierde nada por intentarlo.
Por último, quería añadir esta canción que tanto me ha acompañado en el día de hoy... Espero que os guste.