domingo, 12 de agosto de 2012

Can't fix this, I'm hopeless.

Her life in smithereens.



Hubo una vez,
una sombra de niña
con sabor a mujer.

¿O sería sombra de mujer
anhelante de su niñez?

Nadie supo con certeza
que la niña desaparecida
fuera aquella mujer prohibida.
Ni se les pasó por la cabeza.

A muy pronta edad,
la niña en el bosque desapareció.

Una noche con tempestad,
una joven y bella mujer se presentó.

Con la pequeña niña nadie la confundió.
¿Cómo hacerlo si a la niña nunca nadie apreció,
si nunca nadie en ella se fijó?

Pero ella, aquella niña en cuerpo de mujer,
desde el primer momento sabía
todo lo que había pasado durante su niñez
a la vez que lo mucho que dolía crecer...

Se juró que nadie sabría de su procedencia,
se prometió ser un ejemplo de prudencia,
pues su miedo no la permitía vivir,
demasiado daño la hacía sentir.

Cado noche iba al bosque a gritar a la luna.
Cada noche junto a las tinieblas oscuras,
se permitía sacar toda su amargura
y quitarse de encima la pesada armadura.

Entonces lo conoció.
Aprendió lo que era el amor
y por consecuencia el dolor,
el amargo dolor de la tración.

Su dolido corazón nunca se recuperó
y ella, triste y solitaria, jamás mejoró.
 Aquel al que tanto amor profesó,
se convirtió en la persona a quien más odió.

Continuará

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