martes, 14 de agosto de 2012

Nothing else matters...

All is lost

Oscuras verdades

Mirar al frente cuando estés perdido.
Mirar a la muerte y enfrentar al destino.
Si a la vida no encuentras sentido,
mírate a ti mismo en tu propio castigo.

Sabes que la vida no te da nada bueno,
sabes que nada te hará ser feliz de nuevo.

Sólo piensas en aquellas épocas,
tiempos más felices que el ahora.
Añoras todas esas cosas
que ahora no perdonan.

Pero en tu naturaleza está ser fuerte.
En ti está crear esa coraza que te protege
de todo aquello que tanto miedo le tienes
y que sobre ti tanto poder ejerce.

Intentas escapar.
Quieres huir.
Te sientes incapaz,
de seguir viviendo así.

Piensas en distintas alternativas,
te preguntas cuál será la mejor opción.
Remomoras todos aquellos días
en que tu vida era dominada por tu corazón.


Con el corazón en un puño

  Nadie sabía el dolor que causaba,
nadie sabía la razón que poco a poco terminba
con todo lo que en un momento amabas
y que ahora a recordar te resignabas.

Nadie sabía que te escondías,
que con el corazón en la mano corrías,
que lo único que querías,
era encontrar la alegría
y que por eso con tanto recelo lo escondías.

Nadie sabía que aquel corazón escondido,
era un corazón malherido.
Nadie sabía que la coraza bajo la que se escondían,
eran exusas baratas, ilógicas fantasías.

Nadie sabía qué tendría que pasar
para que aqué dolido corazón
en un puño dejase de estar.

Nadie sabría que en realidad,
malherido, sangrante, con la muerte detras,
el corazón tiempo atrás
había dejado de palpitar.


Luz en la oscuridad

Ojos verdes persiguen sus sueños,
ojos de otro mundo, risueños.

Inimaginablemente felices,
comparados con todos los matices,
que la hacían a ella estar triste.

No recordaba nunca,
haber visto luz en la oscuridad.
No recordaría jamás,
porque todo lo que viene se va.

Iremediablemente todo se perdie,
se marcha a un lugar mejor.
Ese al que llegar quieres,
pero te quedas en el camino sin opción.

Te pareció ver la luz al final del tunel,
al final de un amargo camino.
Creiste que el cruel destino.

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