viernes, 20 de julio de 2012

If we wanted to... But we don't want to suffer, too

Historias sin fin, que empiezan por ti


La historia empieza con un ser,
al que al principio ni podía ver.
Insoportable, maleducado y contestón,
era de todos el más tontorrón.

Un día, el ser cambió:
de ser un capullo sin remedio,
pasó a ser un cabrón
y a ponerse en todo el medio.

Pero ella siempre le había soportado
y a veces de buen grado,
a pesar de que ese pesado,
fuera un tonto redomado.

Hablaban y hablaban,
día tras día.
Regañaban y se cabreaban,
y mientras mentían.

Un rodillazo le esperaba a él,
ella el abrazo esperaba tener.
Sin embargo, nunca se iban a ver,
o eso era lo que ambos empezaban a creer.

Fue pasando el tiempo,
sin que el refrán sirviera esta vez.
(Tiempo al tiempo)
Esta vez no podría ser.

Los cabreos empezaron a creecer,
las disculpas vinieron después.
Ella jamás se enfadó de verdad,
pero no quería tenerle piedad.

Sabía que eso su ruina sería,
jamás mostraría lo que sentía.
Prefería ser la dura chica,
y fastidiarle sin prisa.

Siempre estaban de broma,
se reían a más no poder.
Siempre eran otras,
las personas que hablaban a través.

Así que a través de una pared,
a ese estúpido conocí.
A través de mi ser,
este poema escribí.

Al poema le costaba salir,
había palabras que no quería decir.
El poema cobraba vida,
a la vez que sin fin termina.

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