miércoles, 30 de mayo de 2012

Nueva historia. Prólogo y Capítulo uno

 Besos de mayo...




Prólogo

  Dos años antes, en una habitación a oscuras
Lágrimas de importencia caían por mi rostro. ¿Quién iva a imaginar que algo así pasaría? Yo, desde luego, jamás lo hubiera pensado. Mi vida, aunque no era perfecta, ni mucho menos, era un vida llena de sensaciones, ilusiones, sentimientos... Pero no, aquél día, todo cambió. ¿Para bien? ¿Para mal? Eso aún no lo sé, la historia no tiene final, está en un punto intermedio, como entre la vida o la muerte. Sólo hay dos caminos: continuar y esperar a ver lo que pasa o parar, dejar que la historia termine aquí... Pero como comprenderéis, yo no soy así. Para mí sólo hay un camino válido, hecho con esfuerzo, dedicación, cariño, pasión... Es el camino de la vida misma. Y aunque ésta es la mayoría de veces muy dura, demasiado, aún no hay nadie que haya hablado con ella para poderle pedir ayuda... ¿O sí?
Aún no se sabe, o por lo menos yo no lo sé. No conozco a nadie que de verdad haya llegado a hablar con la vida... O con la muerte. Todo el mundo cree que ha pasado. Pero el truco está en una palabra: cree. Nada es seguro, simplemente piensan que es así. ¿Quién les ha dicho que de verdad eso pasara? ¿No pudieron ser perfectamente imaginaciones?
Mientras cabilaba sobre esto, recordaba ese momento. Mi encuentro con eso que muchos ni se atreven a mencionar... ¿Será la vida? ¿Será la muerte? O también puede que no sean ninguna de las dos... Siempre he odiado las preguntas de respuestas amplias, no es predecible, se sala el orden de lo normal.
¿Pero qué vida sería ésta si supiéramos ya todo? Por eso disfrutaba de los momentos, buenos y malos, me recordé a mi misma. Por eso... No, la verdad es que no los disfrutaba, sólo de los buenos, pero había pocos... Aunque, ¿quién iba a saber que ese nefasto día haría que las cosas buenas vinieran, alejaran poco a poco a las malas... pero sólo para dejarlas la puerta abierta de para en par después?

Capítulo uno

  Un caluroso día de verano
El cansancio estaba pudiendo conmigo... ¡Estas no eran horas para mantener una conversación tan...! Bueno, que no eran horas para hablar de nada y punto. Pero no, aquí estoy, repitiéndole por millonésima vez lo mismo y reciviendo la misma insolente e hipócrita respuesta... ¿No puede aceptarlo y ya está? El pasado es pasado, por mucho que afecte al futuro. ASí que más le valía callarse y no seguir insistiendo, porque como saliera a la luz, o simplemente con que yo pensara en ello, ya sería algo horrible...
Por lo que así estoy ahora, recapitulando, pensando y tratando de liberar mi mente de este contínuo tormento del que su contínuo hablar no me deja salir... La verdad es que no es nada complicado dado que tengo las cosas claras. Pero una cosa es tener las cosas claras y otra muy distinta entenderlas, si quiera llegar a comprenderlas...
Pero bueno, no iba a seguir pensando en esto... ¡Por supuesto que no! Hoy es mi día y me había esforzado mucho para que las cosas no se volvieran a repetir. Sé que esta vez todo era distinto. Y estoy feliz, muy feliz.
Una pequeña risa nerviosa se me escapa. ¿Cómo no reirme? Todo está saliendo bien, mejor de lo que en un principio creía... Así que dejaría que todo siguiera así, pienso, esta vez con una enorme sonrisa de satisfacción en mi rostro, todo podría  hacerse realidad, todo se cumpl...
El sonido de mi canción preferida me sacó de mis elucubraciones. Alguien me llama al móvil. ¿Quién será? No conozco a nadie tan loco para llamar a las dos de la mañana... Así que la intriga puede conmigo y recorro el breve espacio que separa mi cama de mi escritorio para ver que... No, no puede ser... Ésta vez se lo cojo. ¿Qué otra cosa podría haber hecho? Todo lo demás sólo habría empeorado las cosas...

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