lunes, 24 de noviembre de 2014

El ladrón de recuerdos


Todavía era noche cerrada cuando sus ojos se abrieron y la bruma del sueño se fue difuminando. Era raro que se despertara en mitad de la noche, solía dormir de un tirón, sin nada que perturbase su plácido sueño.

Pero aquella noche no era una noche cualquiera. En el ambiente podía sentirse una intranquila electricidad que consumía el aire y creaba una pesada atmósfera.

Miró a su alrededor, sin aliento, mientras intentaba que un poco de aire consiguiera entrar en sus pulmones. Estaba empezando a cansarse de esa situación. Quizá seguía soñando...

En ese momento, al recorrer toda la habitación, su mirada encontró algo en el rincón más alejado. ¿Qué sería aquello? Recordaba muy bien cómo dejó sus cosas antes de irse a dormir y sabía que allí no había nada más que su preciada guitarra.

Entonces, ¿qué era aquello? Fuera lo que fuera, se había situado entre la puerta y ella, obstruyendo la única salida que tendría si quisiera huir, en caso de ser necesaria una rápida huida.

Cerró los ojos un momento. Sentía un ligero malestar en el estómago, una pesadez en los pulmones... Mientras, su cerebro gritaba una advertencia, suplicaba que huyera. Pero su cuerpo no obedecía sus órdenes. Intentó abrir los ojos, pero estos permanecieron cerrados.

De repente, un calor inusual inundó su cuerpo y el pánico empezó a apoderarse poco a poco de sus sentidos. Era el calor que producía el miedo, colándose por cada recoveco de su ser. Contrastando aquel repentino calor, un frío aliento recorrió su rostro y sus huesos se helaron. Lo que quiera que fuera aquello que había visto durante unos escasos segundo estaba frente a ella, jugando con su miedo, con sus sensaciones, intentaba acorrararla en aquella habitación, en su propia mente...

En ese momento unos dedos tan fríos como el hielo recorrieron su mejilla, dejando a su paso un leve rastro de dolor. Mientras, una sombra se paseaba por su mente, husmeando, vagando por sus sueños, recuerdos, pensamientos...

Hasta que encontró lo que iba buscando. Un pequeño recuerdo enterrado, tan lejano en su memoria que ni ella misma se habría acordado de él... Un doloroso recuerdo, oculto en el baúl de los recuerdos prohibidos y los sueños rotos. Algo que ensombrecía su alma y con lo que cargaba a su espalda día tras día sin saberlo, sin ser consciente de que estaba ahí...

Antes de que pudiera hacer nada o pensar detenidamente en aquel recuerdo, sintió que poco a poco aquella presencia se retiraba de su mente, de su habitación. Y aquel recuerdo se esfumó. Intentó volver a recordarlo, pero había desaparecido del baúl en el que lo tenía encerrado, ya no estaba ahí.

¿Por qué aquella estraña sombra había ido a por ella? ¿Por qué buscaba justamente ese recuerdo? ¿Qué había hecho exactamente con él? ¿Qué le habría hecho a ella?


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