viernes, 27 de junio de 2014

Un final sólo es un principio de una nueva historia que contar

Por muchas piedras y baches que haya en el camino, este termina cuando tus pies sienten que han llegado a su hogar.

 Angustiosa espera, temida soledad.
Amargo llanto, furiosa temptestad.

Un agónico lamento 
de su cuerpo consiguió espacar.
Un dulce tormento
sumió su vida en la oscuridad.

Bellas notas, su piano liberó.

Tristes palabras, su voz entonó.

Una cruel mentira
en tinieblas su corazón sumió.
Una sola lágrima
por su rostro resbaló.

Prometió nunca más llorar.
Prometió nunca mirar atrás.

Prometió tantas cosas
que al final terminó por olvidar...

Pero, por mucho tiempo que pasara,
sufriría la condena de recordar
aquello que con tanto dolor y pesar
su corazón no quería abandonar.

Sumida en un mundo de tieblas,
en un laberinto de maldad,
el destino quiso que fuera a encontrar
un ángel de oscuras alas,
de ojos color tempestad.

Aquel guerrero le recordó 
lo que era la felicidad,
la alegría, la lealtad...

Recuerdos pasados,
sufrimientos lejanos,
corazones destrozados... 

Su mente dejó el dolor de lado.
Miró al ángel alado.

El camino sería complicado,
pero con la suerte de su lado
llegaría al destino deseado.



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